Concepción Nasa

Concepción y práctica colectiva Nasa

El Territorio, es el reflejo, las evidencias, el pensamiento dejado por Nuestros Ancestros, los primeros habitantes del territorio, en él se registran la sabiduría, el conocimiento y los sueños. Facilita pensar y actuar en reciprocidad en vivencia desde NyafxiTey we´sx (Ley de origen).

El tejido autónomo de nuestro pueblo, historia y nuestro futuro

El territorio, es el corazón de la vida, al ser ella nuestra madre. Sobre ella, está el entorno de la vida de todos los seres vivientes. La vida práctica del pueblo Nasa gira en torno cuatro (4) vivencias definidas en Nasa yuwe, que organizan la cotidianidad, ellas son: i) KIWE YAT – UMA KIWE; ii) KSXAW YAT – Ï’KHEW’SX YAT; iii) NASA JII – FXI’ZENXI y; iv) SER NASA.

Kiwe Yat – Uma Kiwe

Kiwe Yat

Es el espacio donde habitamos los seres en familia y es Fxiw “semilla” porque germina la vida y ofrece el alimento para que sea posible la existencia. Se compone por E´KA WESX (espacio de arriba), KIWE WESX, (espacio medio), KIWE SXI, (espacio de abajo)”.

Expresar kiwe yat, significa también la relación estrecha de hermandad de todos los seres vivientes, donde se destaca y resalta ante todo la ocupación física y permanente del espacio, conduciendo a ejercer control sobre lo ocupado.

Veamos cómo se relaciona esa hermandad desde los nasnaswe’sx con la naturaleza y los cuatro (4) espacios que bien se identifican en los nombres y los apellidos extensivos de la familia.

Relación Hermandad – Familiar

Uma Kiwe

Hablar de UMA, es conocer lo que saben los mayores “que dicen que en la tierra cósmica (espacio) existen dos corrientes de viento, estos vientos corrían y corrían con tal fuerza pero sin rumbo por el espació, en una de esas correrías de pronto los dos se rozaron, los dos vientos eran personas; una era de sexo femenino y otro de sexo masculino. La impresión que se llevaron ambos fue impactante, como queriendo saber del uno al otro. Las dos corrientes de viento se arremolinaron formando un gran círculo como entre una danza, cuando se cansaron de arremolinarse e hicieron un pare.

Uma

La mujer viento tenía anaco, su cinto asegurada con chumbe (faja) adornado de múltiples figuras además de su cinto resaltaba una vara que en la punta tenía asegurada un manojo de lana del cual ella hilaba e hilaba, era su vara de mando. Los dos se pararon de extremo a extremo, se dieron una media mirada y sus rostros inmediatamente clavaron sus ojos hacia abajo. Desde esta posición se preguntaron quiénes eran, la mujer habló y dijo: mi nombre es Uma y soy la mujer que teje la vida, el hombre a su vez dijo: yo soy Tay el hombre que construye vida. Ya con confianza se dijeron que era importante conocer y socializar los saberes de los dos, es decir, la mujer vio la necesidad de saber cosas del hombre y el hombre saber cosas de la mujer, luego de esta plática por un buen rato, ambos se interrogaron en sentido que la fusión de conocimientos potencializa más conocimiento, ¿pero con quien más compartiremos estas sabidurías?. La necesidad era evidente, Uma y Tay formaron pareja”.

Uma Kiwe

Es nuestra madre tierra y como mujer que teje la vida y cuida de sus hijos y de la vida a todos los seres, en ella está la sabiduría y el conocimiento que ha trasmitido a sus hijos espirituales naturales como sus conocimientos, para que estos a su vez, orienten la vida de los nasnaswe’sx (pueblo Nasa).

Es síntesis, la tierra se concibe como la madre, ser viviente, que sonríe, expresa su alegría, siente de los males causados por a quienes mantiene. Ella es ser espiritual y también física. Se auto regula de sí misma por el nivel se sabiduría y conocimiento, ejerce un dominio a sí misma y domina por su condición. Mantiene una comunicación fluida y en estrecha relación a través de sus descendientes con los nanaswe’sx a través de los kiwe thē, únicos que tienen la capacidad de escuchar las palabras, consejos y orientaciones. Veamos algunos de los descendientes más cercanos a nuestra vivencia.

Kiwe Yat – Uma Kiwe

Se define como la casa grande vista como espacio físico y, espiritualmente el territorio como la madre. Es ese espacio físico – espiritual en la que compartimos junto a los descendientes de UMA y TAY, la ocupación ancestral y permanente del territorio y a su vez entender para recrear y procrear la vida. Este entendimiento y conocimiento, se cristaliza en la medida que se mantiene la relación de hermandad y familiaridad de los demás seres de la vida, producto de la cotidianidad y el actuar juntos respetuosamente en cumplimiento de la ley de origen y la indicación permanente de los kiwe thē.

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